Jaén consagra su Lunes Santo: El triunfo de la fe «a pulso» con el estreno histórico de La Sentencia
La capital del Santo Reino ha vivido un Lunes Santo para la historia. Lo que comenzó en 1947 con una sola cofradía en la calle, se ha convertido en una jornada de cuatro hermandades que desbordaron de fervor cada rincón de Jaén. Desde el estreno patrimonial de La Sentencia hasta el clasicismo de Los Estudiantes, la ciudad se echó a la calle para demostrar que su Semana Santa no tiene techo.
La Sentencia: Un estreno de «cartel» en la Puerta del Ángel

La gran novedad de este año ha sido la primera salida penitencial de la Hermandad de la Sentencia. Con un corte serio y una puesta en escena impecable, la imponente talla de Darío Fernández dejó estampas inolvidables a su paso por la Alameda. El centenar de nazarenos con el cirio al cuadril y el acompañamiento de la banda de la Salud de Córdoba confirmaron que esta joven cofradía ha llegado para escribir páginas de oro en nuestra Pasión.
Caridad y Salud: El sueño que cruza Las Fuentezuelas
Desde la lejana Urbanización Azahar, la Hermandad de la Caridad realizó un despliegue físico titánico. Con más de siete kilómetros de recorrido, el misterio de Jesús ante Caifás se consolida como uno de los que más «enganchan» al público. El barrio sigue anhelando ver pronto a la Virgen de la Salud bajo palio, un sueño que cada Lunes Santo parece estar más cerca de cumplirse gracias al crecimiento imparable de sus filas nazarenas.
El binomio perfecto: La garra del Despojado y la elegancia de la Amargura
El Paseo de la Estación se rindió ante el «barco» de Jesús Despojado. Es, sin duda, la gran referencia para los amantes del costal en Jaén. Pero el contrapunto perfecto lo puso la Virgen de la Amargura: una lluvia de pétalos en la calle Álamos y un palio que es un auténtico relicario andante. La dolorosa, vestida magistralmente por Álvaro Abril, volvió a robar el corazón de los jiennenses en una marea de devoción taurina y cofrade.
Los Estudiantes: El clasicismo que nunca falla en La Merced
Para los que buscan el sabor de siempre, el Lunes Santo termina (y empieza) en el barrio de La Merced. El Cristo del Bambú sorteó los cantones con una elegancia que sobrecoge, mientras que la Virgen de las Lágrimas, precedida por una impresionante legión de mantillas, demostró por qué es una de las señeras de nuestra ciudad. El contraste entre la tuna y la solemnidad de su palio de cajón sigue siendo una de las joyas de nuestra Semana Santa.
