CAMPAÑA ACEITUNACARITASjaén

Más que aceituna: El esfuerzo humano y económico de Cáritas en Jaén durante la campaña

La campaña de recolección de la aceituna en Jaén es el motor económico de nuestra provincia, pero tras las cifras de producción se esconde una realidad humana compleja. Cáritas Jaén ha invertido más de 200.000 euros esta temporada para atender a las miles de personas que llegan a nuestros campos buscando una oportunidad laboral.

Una «crisis humanitaria» oculta en el calendario

Para Cáritas, la llegada de temporeros no es solo una cuestión de mercado laboral, sino un desafío humanitario. El balance presentado revela que, entre octubre de 2025 y enero de 2026, la entidad ha atendido a más de 5.000 personas. Juan Raya, vicario episcopal de Caridad, ha sido contundente: «No vemos mano de obra, vemos rostros, historias y esperanzas». La organización denuncia que, en pleno siglo XXI, no podemos aceptar que el fruto de nuestra tierra sea recogido por manos que sufren precariedad o el olvido.

El mapa de la atención: Un despliegue sin precedentes

El esfuerzo de Cáritas ha permitido cubrir necesidades básicas que, en muchos casos, han fallado en los canales oficiales. El trabajo no habría sido posible sin el apoyo de 498 voluntarios y una treintena de trabajadores dedicados a pie de campo.

Servicio ofrecidoCantidad / Cifra
Comidas totales (servicios)52.314
Pernoctaciones2.326
Lotes de ropa y calzado1.726
Atenciones en «dispositivos de calle»3.591
Servicios de ducha~3.000

¿Quién es el temporero en Jaén?

Los datos arrojan un perfil muy claro de quién llega a nuestra provincia para trabajar en el tajo:

  • Género: El 98% son hombres.
  • Edad: Mayoritariamente entre 20 y 50 años.
  • Origen: Principalmente de Marruecos, Argelia, Senegal, Malí, Mauritania, Guinea Bisáu y Gambia.

El grito de auxilio: Falta de coordinación y vivienda

Más allá de las cifras, Cáritas lanza un mensaje crítico a las administraciones y al sector privado. El problema del alojamiento es, según Rafael Ramos (director de Cáritas Diocesana), el mayor punto negro. «Hemos detectado personas trabajando, con contrato, pero durmiendo en la calle», señalan desde la entidad. La organización exige una mayor flexibilidad en la puesta en marcha de los dispositivos especiales y una coordinación real donde empresarios, sindicatos y administraciones dejen de lado las siglas políticas y prioricen el bien común.

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